Llegar a destino
Después de saludar a su gigantezco amigo de chapa sabía que la aventura del viaje estaba por terminar. Entonces sólo quedaría enfrentar el frío de las paredes verdes y el penetrante olor a cal en las habitaciones polvizas y escasas en amoblamiento. Sin saber dónde se había ido el tiempo que parecía detener los relojes, la oscuridad caería sobre los cuartos, llenándolos con el melancólico sonar de un tango y conversaciones de adultos, que le harían desear no estar allí. Y en las sábanas extrañas pediría su último deseo antes de dejar que el sueño la llevase a un lugar más cálido: Pulgoso y chupete.
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27 dAmerica/Los_Angeles Julio, 2003 a las 2:21 am
Zas… es como ese sentimiento que te da cuando vas a dormir a la casa de los tíos o cuando te toca pintar la casa y en vez de dormir calentito y cómo en tu “habitat natural” que es tu pieza, te mudan por 3 días al comedor….
En fin, no sé si me fui o no para el lado de los tomates, pero me encontré con alguien que quería saludarte…. aquí te dejo su dirección:
http://www.el-fer.com.ar/elarchivo/viejoamigo.jpg
(K) Tienchis!
27 dAmerica/Los_Angeles Julio, 2003 a las 2:21 am
Ohhhhhh, Michelito… qui ‘moción :’(
27 dAmerica/Los_Angeles Julio, 2003 a las 1:19 pm
UUUh bolú, no era pa que pareciera “Gente que busca Gente”, no shooooreeeesssss!!!! (bah si querés shorá) Era pa lograr un encuentro con sonrisas y alegrías!!!!
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