And the voice in your head tells you not to go
Aún por encima del bullicio que reina en la habitación su voz se distingue tan nítida como siempre, haciendo imposible ignorarla. Sugiriendo, por supuesto. Sólo sugiriendo. Siempre sugiriendo.
Y con cada sugerencia una puerta más que se cierra, hasta que la habitación parece quedar a oscuras. Y a través de las pequeñas aberturas que todavía quedan a su alrededor, permitiéndole respirar, puede ver pasar a quienes lograron acallarla. Caminan libres, sin preocupaciones. Avanzan. Pero, ¿a qué precio? Aunque los envidie, no está dispuesta a pagarlo. No por el momento.
Entonces decide quedarse ahí, en su ocuridad, pensando cómo serían las cosas de haberle hecho el bolso y haberla así sacado de su vida. Porque la verdad es que si lo hubiera hecho para ella hoy estaría haciendo el suyo, para salir de esa habitación agobiante, e ir más allá, 650 km más allá.
