Confesión
Sabía que en algún momento tenía que suceder. Hay cosas en esta vida que son de determinada forma y no hay nada que podamos hacer al respecto. De todos modos seguimos creyendo que nunca va a pasarnos a nosotros y, cuando finalmente ocurre, nos damos cuenta de que no estamos preparados para ello. Nos ‘toma por sorpresa’. Qué ironía.
Sucedió de golpe, sin ninguna señal o advertencia previa. Simplemente un día nos encontramos yendo en direcciones opuestas. Chocamos, podría decirse. Pensando que son cosas que pasan, lo descarté como un evento aislado y, de forma inconsciente, empujé mis miedos hacia lo más profuendo de mi mente. Mientras tanto ella continuaba haciéndolo en sentido contrario.
El primer enfrentamiento no tardó en convertirse en algo más que una simple molestia. Al poco tiempo la lucha se volvió constante y me vi obligada a dejar caer el velo del autoengaño para enfrentar la realidad. Las cosas eran así y no iban a mejorar.
Por supuesto, lo intenté. El poder de la negación puede ser muy grande cuando una no está preparada para lidiar con la situación. Al principio intenté ignorar el dolor que me causaba, convivir con él. Cuando esto ya no fue posible recurrí a las drogas para aliviarlo. Y finalmente, al dejar éstas de surtir efecto, supe que sólo me quedaba una alternativa: deshacerme de ella.
‘Fui a ver a un hombre al respecto’, como suelen decir en las películas. Él iba a encargarse de los últimos arreglos; de la parte sucia del trabajo. Así fue como la cita quedó fijada y, por supuesto, mi presencia era necesaria. No voy a negar que a último momento tuvo el impulso de volver todo atrás. Pero sabía que ya las cosas habían sido puestas en marcha y que debían seguir su curso.
Tanto a él como a mí nos sorprendió la resistencia que opuso. No fue tan simple y limpio como esperábamos, mas al final la victoria estuvo de nuestro lado. Desgastada, quebrada, salió de mi vida.
Sin embargo es el día de hoy que todavía llevo una parte suya dentro mío y, aún, la herida sigue abierta. Ella creció conmigo y ahora no puedo sacar de mi mente la última vez que la vi: su cuerpo pálido y rígido cubierto de sangre. Nuestra sangre.
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14 dAmerica/Los_Angeles Noviembre, 2005 a las 6:00 pm
Me dio muchisima ternura leerte hablando asi de ella
14 dAmerica/Los_Angeles Noviembre, 2005 a las 7:30 pm
Ternura? me causó asco… ewww..
14 dAmerica/Los_Angeles Noviembre, 2005 a las 9:01 pm
Y, la verdad que, entre todos los sentimientos que despertó en mí, ‘terminura’ no encabeza la lista. Pero qué sé yo… por ahí al final… verla tan solita, conociendo se destino…
15 dAmerica/Los_Angeles Noviembre, 2005 a las 11:28 am
de que mierda hablan?
15 dAmerica/Los_Angeles Noviembre, 2005 a las 2:28 pm
Es que puishita, me la imagine con ojitos de perro triste diciendo “chau compañera de vida”
16 dAmerica/Los_Angeles Noviembre, 2005 a las 11:50 am
Ce, habla de su muela de juicio estirpada hace unas semanas…:P
16 dAmerica/Los_Angeles Noviembre, 2005 a las 2:22 pm
¬¬
16 dAmerica/Los_Angeles Noviembre, 2005 a las 6:10 pm
Ahhhh ahora yo entendi tambien
16 dAmerica/Los_Angeles Noviembre, 2005 a las 8:15 pm
Aha ¬¬
16 dAmerica/Los_Angeles Noviembre, 2005 a las 8:15 pm
Soooorryyy, no sabía que no se podía decir…:$ :$
17 dAmerica/Los_Angeles Noviembre, 2005 a las 12:21 am
la mierrrda que pasional. je
20 dAmerica/Los_Angeles Noviembre, 2005 a las 11:33 pm
Nube! no podes spoilear asi la historia!!!
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