Mes de la dulzura
Su cobertura blanca irregularmente salpicada con pequeños trocitos café se hace irresistible. Podría saborearla por horas. El interior, en cambio, suele variar. Algunas veces el sabor es suave y muy dulce, con una consistencia ligera que se deshace en la boca. Otras es más consistente, con un gusto distintivo y penetrante. Y, en las más raras ocaciones, puede llegar a dejar una sensación algo amarga en el paladar. Esto, sin embargo, nunca ha sido un impedimento para que desee probarla de nuevo. Hoy tengo mi golosina, sólo desearía poder dar mi beso.
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